Acaba de publicarse la última
entrega de la detective Yaiza Cabrera con un cierto toque de denuncia social
contra el maltrato de mujeres subsaharianas que son secuestradas en sus lugares
de origen para ser explotadas en países ricos.
En un control
rutinario, una patrulla de la Guardia Civil intercepta un camión y descubre en
el interior de su remolque, ocultas, a veinte chicas subsaharianas. Todo se
precipita en ese momento y el conductor cae abatido por una bala disparada por
uno de los números de la patrulla.
Unos meses más tarde,
Yaiza Cabrera tiene el encargo de investigar la muerte de Leocadio Huidobro,
empresario dueño de la flota de camiones entre los que se encontraba el que se
utilizó para el supuesto delito de trata de blancas. La autopsia ha dictaminado
que se trató de muerte natural, pero una sustancia encontrada en el cuerpo del
finado hace sospechar a los dos hijos que no fue tan natural.
En la lectura del
testamento, los dos hermanos se encuentran con que su padre, antes de morir,
había adoptado a una joven de veinte años y a un adolescente de nacionalidad
nigeriana. Por tanto, la asignación esperada será mucho menor. A esto se suma
que el abogado de la empresa recibirá una pequeña parte del legado.
Paralelamente, durante
el curso de la investigación, una muchacha es secuestrada de su pueblo, al
norte de Nigeria, sufriendo todo tipo de vejaciones hasta que es instalada en
España para ejercer la prostitución. ¿Tienen alguna relación estos hechos con
la investigación de Yaiza Cabrera? Esta no dudará en meter su nariz en los
entresijos de la empresa ya que todo apunta a que alguien la ha descapitalizado
poco antes del trágico suceso.
Jóvenes capturadas en
su país para ejercer de esclavas sexuales y sometidas a un maltrato inhumano,
personas sin escrúpulos que no dudan en traficar con seres humanos amparados
por el poder de las mafias, empresarios desaprensivos a los que solo les
interesa su lucro personal. Estos son los ingredientes de una novela que no
dejará indiferente al lector, por su crudeza, pero también por la sagacidad de
una detective irreverente y desenfrenada que se enfrentará a su tercer caso.
¿Quién es la detective Yaiza Cabrera?
Una mujer joven, transgresora e irreverente. Es novela negra
para adultos ya que tiene tintes eróticos con contenido femdom (dominación femenina). Ella misma se define en un pasaje de
su última aventura como una detective cargada de los tópicos del género
detectivesco hasta ahora reservados a los duros del género, siempre hombres.
«Yo soy detective. Y también soy mujer, lo que me diferencia
solo en una cosa de los duros de la profesión como Marlowe, Mike Hammer o Sam
Spade. Solo en una cosa, nada más. Ellos son hombres, tipos duros con los tópicos
propios de su sexo y los de su profesión de sabueso. Y yo no soy hombre, pero
he decidido adoptar los mismos tópicos que ellos. Así que me gusta beber, soy
malhablada cuando entiendo que la situación lo requiere, me gusta el sexo fácil
y me gusta ser dura con los que no me respetan. ¿Es eso un delito?»
Entre 2016 y 2018 publicó cuatro libros (novela negra) con
Penguin Random House. Con la segunda quedó finalista del premio FERNANDO DE
LARA (grupo Planeta) en 2016. Más tarde rompió el acuerdo de edición y publicó
las cuatro obras con AMAZON. Están basadas en los casos del detective Javier
Holmes y su socia indiscutible Marisol Romerales.
A partir de ahí, las siguientes novelas fueron de la
detective Yaiza Cabrera;
Bibliografía:
Mi primer gran caso,
Por un puñado de vides, Olivas de acero, La arena del tiempo, El primer gran
caso de Yaiza Cabrera, Procelosos lodazales y Las lágrimas de Hauwa Samuel.
Si queréis conocer mejor al autor y su obra, no dudéis en
visitar su página www.javierholmes.es
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