lunes, 17 de febrero de 2020

La princesa de los sueños imposibles de Pilar Muñoz







Me apresuro a verte. He elegido mi mejor vestido para lucir bonita y he dejado mi melena suelta para que vuelva a enredarse entre tus dedos mientras te hablo, mientras me inunda la luz de tus pupilas que me hace sentir mujer a pesar de mis veinte años. Mi corazón se estremece al escuchar tu voz, palpita nervioso en mi pecho y he de calmarlo posando mis manos en él. Una melodía dulce suena en mis adentros, haciendo valer su capricho de poner música a mis palabras, como en esas películas románticas que alguna vez me llevaste a ver. Murmuran. Sé que murmuran que lo nuestro no es posible. Pero es que yo me siento la princesa de los sueños imposibles, la heroína de mi propio cuento, escrito a la medida de tu amor y el mío, de los sentimientos que me confesaste al tiempo de hacerme tuya.

Entro en el salón pellizcándome a mí misma en un intento de contenerme, de no saltar a tus brazos para estamparte un beso en los labios delante de todo el mundo, como me apetece hacer; para no gritar, antes de que tú lo sepas, que llevo en mi vientre el latido compartido de tu ser y el mío, como marca indiscutible de nuestra felicidad plena, del comienzo de una vida nueva que acabará por disipar el miedo que ahora siento debido a mi juventud.

Te das la vuelta. Y espero una sonrisa que me atraiga hasta tus brazos. Que me ampare. Que proteja al fruto de mis entrañas y a quien está dispuesta a darte tierra, cielo y luna. Pero el rictus de tus labios le arrebata su lugar y desata un vendaval de emociones que me aterran. Dejo de respirar e interpreto el mensaje en tus ojos con la angustia apostada en los míos. Me ordenan marchar. Largarme de aquel lugar en el que no queda espacio ni amor para una más. Ellas se arremolinan, te tocan, te piropean y te idolatran. Tú repartes besos, caricias, palabras engalanadas... Y tus dedos juegan con sus cabellos mientras les prometes las mismas dulzuras que aquella noche me prometiste a mí...

Los colores se desvanecen y el mundo se hunde bajo mis pies al oírles murmurar, como siempre hicieron. Yo camino erguida sin saber adónde. Bajo las estrellas, tal vez... Porque no quiero que me oigan llorar.»
Pilar Muñoz 


Si queréis conocer mejor a esta gran autora, sus obras y sus relatos, podéis encontrarla en su blog Ellas también viven.

@buelos, la película.



A Isidro (Carlos Iglesias) le queda poco para cumplir los 60 y está en paro. Lleva dos años tratando de encontrar trabajo, pero parece que el mercado laboral ha cerrado las puertas a personas de su edad. Sus amigos Desiderio (Ramón Barea) y Arturo (Roberto Álvarez) le comprenden a la perfección. Se sienten desfasados en un mundo en el que la imagen, la juventud y la tecnología lo dominan todo. Pero ellos están decididos: todavía tienen mucho que aportar. Será entonces cuando los tres amigos descubran la palabra mágica: emprender.

Ópera prima de Santiago Requejo que protagonizan Carlos Iglesias, Roberto Álvarez, Ramón Barea, Ana Fernández, Mercedes Sampietro, Raúl Fernández de Pablo y Eva Santolaria.

Mi opinión:

Una película inicialmente desenfadada, que encierra muchos de los problemas con los que convivimos cada día.

El paro a partir de los cincuenta, es una lacra que la sociedad no sabe ni puede justificar. Están sobradamente preparados para realizar el trabajo que desempeñaban, pero las nuevas tecnologías se los comen, se ríen de su falta de conocimientos informáticos, de no dominar el lenguaje de siglas ni los anglicismos, sin querer asimilar que la máquina no siempre puede superar al hombre y que ese que se ríe de ellos, también cumplirá cincuenta.

La falta de diálogo con sus parejas, las relaciones con los hijos, que los ven mayores para emprender o para amar, pero no para ayudar con los nietos o económicamente, la burocracia que todo lo alarga, el amor desinteresado, los lazos de sangre, la amistad… todos los temas los toca con una gran dosis de sensibilidad y una pizca de humor dentro del drama.

La interpretación es buenísima, cercana, real, llena de sentimiento, con escenas en las que nos veremos reflejados en algún momento de la cinta.

Es, de verdad, una película que merece la pena ver, que se merecería estar en los grandes circuitos para llegar a más gente, pero que gracias a las plataformas de televisión puede que tenga la visibilidad que no ha tenido en los cines.

Disfrutadla, y se os dibujará una sonrisa, ¿se puede pedir más?

Almudena Gutiérrez

Si os apetece leer una entrevista con el director Santiago Requejo, nuestra compañera Mónica Díaz le entrevistó en el número 23 de la Revista Pasar Página.

viernes, 14 de febrero de 2020

¿Es tu última palabra? de Sara Ventas




Cuando el pasado regresa para remover emociones que estaban dormidas, Clara deja de ser la mujer segura de sí misma en la que se ha convertido. El amor aún es una moneda de dos caras capaz de erizarle la piel y abrir viejas heridas por igual. Roberto, Darío... nombres que la llevan hacia una encrucijada sentimental llena de desencuentros e instantes de felicidad. Todo parece demasiado complicado cuando hay que caminar con los pies en el suelo.

La suerte de Clara será descubrir que la vida se ve distinta cuando se contempla desde una azotea.

La autora:

Sara Ventas (España, 1975) cursó estudios como Técnico en imagen fotográfica. Su interés por la escritura surgió a raíz de un blog que creó a principios del 2010, Sueños a contraluz, donde están registrados sus comienzos como autora. Su primera novela, Treinta postales de distancia, de género romántico contemporáneo, tuvo una gran acogida en Amazon en 2012, y los derechos en inglés de la novela fueron adquiridos por la editorial norteamericana Montlake Romance, que la publicó en 2013 bajo el título Thirty postcards away. Otros títulos de la autora son: ¿Y si no es casualidad? (2016), A destiempo (2016), ¿Es tu última palabra? (2017) y De Abril a Julio (2018).

Este mes de febrero ha publicado su última novela Descubriendo a Broad.

Mi opinión

He leído mucho de esta autora y esta novela es diferente por varias cosas: por la forma de narrar, que no está apoyada en postales, mensajes de wasap o cartas y por la historia que cuenta, con reflexiones importantes sobre el amor.

Dividida en 32 capítulos cortos, en los que se alternan como narradores en primera persona, Clara, Roberto y Darío, unos en presente y otros contando el pasado de su relación, desde el día que se conocieron.

Como ya he dicho, con importantes reflexiones sobre el amor y lo que esperamos de él, que no siempre conseguimos recibirlo de una sola persona, y los juegos que el destino tiene preparados para nosotros, aunque en muchas ocasiones, podamos evitar algunos desenlaces, si nos hubiésemos parado a pensar un poco lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor.

Reflexiones sobre el cariño en el matrimonio cuando, años después, se acaba esa pasión inicial, las separaciones, el dolor de los padres que se tienen que alejar de sus hijos porque han dejado de querer a sus mujeres, los engaños, los celos, el valor de la verdadera amistad, todo esto lo desarrolla Sara Ventas en una novela aparentemente sencilla pero que te hace reflexionar cuando lees la última página y te imaginas cómo habrías actuado tú en esa hermosa azotea.

Para mí tiene el aliciente añadido de hablar de gemelos,

Os invito a leerla.


Almudena Gutiérrez



miércoles, 12 de febrero de 2020

Los ojos de Galdós de Carolina Molina





Enfermo y casi ciego. Así vivió sus últimos años Benito Pérez Galdós, el genio que llenó de gloria la literatura de su tiempo. Pese a todo, no le faltó el cariño de amigos, familia y ciudadanos en general. Y, cuando sus ojos necesitaron ampararse en otros más jóvenes para continuar su labor literaria y, así, subsistir, ella, Carmela Cid, estará a su lado. Ella será sus ojos. Y también su voz. Junto a él recorrerá los escenarios de su vida, desde que llegara a Madrid en el último tercio del siglo XIX, como estudiante de Derecho, hasta convertirse en un periodista de peso y un escritor consagrado. Y, a su vez, descubrirá el carácter benevolente y seductor de un hombre a la par inteligente y humilde del que se enamoraron muchas de las más ilustres mujeres de su tiempo, entre ellas, por ejemplo, Emilia Pardo Bazán. 

Pensada por y para Galdós, con un estilo delicado y una prosa fluida, en la línea de sus novelas anteriores, Carolina Molina nos ofrece un retrato entrañable y desconocido del escritor que mejor supo reflejar la España del siglo XIX y los comienzos del XX. Un relato, sin duda, inolvidable.

La autora:

Carolina Molina (Madrid, 1963). Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha colaborado en diversos medios, prensa escrita y digital. Fue codirectora de las Jornadas de Novela Histórica de Granada y es directora de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica que se realizan en colaboración con la Biblioteca Regional de Madrid. Preside la Asociación Cultural VerdeViento.
Como autora se ha centrado especialmente en la novela histórica con títulos como La luna sobre la Sabika, Sueños del Albayzin , Guardianes de la Alhambra , Iliberi , El falsificador de la alcazaba , Carolus o El último romántico entre otras. Su novela más reciente es Los ojos de Galdós (Edhasa, 2019).

Mi opinión:

Aunque la narradora de este libro es Carmela Cid, hija de Maximiliano Cid, protagonista de El último romántico, no es necesario haber leído este libro ya que, como se dice en la sinopsis, esta novela está escrita por y para Galdós. La autora retoma su personaje de ficción Carmela Cid, como nexo necesario para contarnos la vida de Galdós.

Galdós, que conoció Madrid observando, y escribiendo lo que veía, acabó sus días casi ciego. Ante la imposibilidad de escribir, decide contar su historia a Carmela, que vive en Madrid desde que muriese su padre. Carmela pondrá por escrito las memorias de don Benito.
Estas memorias se van gestando con conversaciones en las que don Benito le va narrando su vida, sus amoríos, sus idas y venidas.

Carmela también investiga y se va enterando de acontecimientos que no le cuenta Galdós como sus problemas económicos por dedicarse a ayudar a todas las mujeres con las que ha tenido una relación.

Con personajes muy cuidados, la autora nos muestra a un Galdós cercano y amable. De la mano de don Benito y de Carmela, conoceremos nuestra historia más reciente, contada de una forma sencilla, sin florituras innecesarias.

Alternaremos las ficciones que describen hechos verídicos con la historia personal de Carmela y su lucha por conseguir sobresalir en un mundo de hombres.

Es esta novela un canto a la amistad, al amor desinteresado, una crítica política y social de la época y, sobre todo, nos brinda la oportunidad de conocer más a nuestro gran autor Benito Pérez Galdós. 

Una delicia.

Almudena Gutiérrez



Tormenta de Verano de Toni Gasa


Ha llegado a nuestra redacción la nota de prensa de la primera novela de Toni Gasa, Tormenta de Verano.

Editorial Milenio publica esta opera prima del autor leridano, en la que se narra un triángulo amoroso contemporáneo donde los tres implicados se pierden entre los límites de la amistad y el amor.

La historia empieza cuando Carlo, un pintor reconocido, regresa a Barcelona tras la muerte de su madre, y no pensaba encontrarse tan rápidamente con su pasado.
Victoria y Miguel han acudido al tanatorio a consolarlo. Él, su mejor amigo desde la infancia y arquitecto de éxito. Ella, su amor de juventud y editora de una revista de moda. Victoria y Miguel ahora están casados.
Tras ese reencuentro, el matrimonio invita a Carlo a pasar el verano con ellos en su masía del Empordà, una propuesta que este acepta.
La relación entre Victoria y Miguel no pasa por su mejor momento, así que, para ambos, la llegada de Carlo supone un estímulo a su rutina aunque tendrá consecuencias que en ese momento ninguno de los tres son capaces de prever.
¿Hasta dónde llegan los límites del amor? ¿Y los de la amistad?
El autor elabora un retrato de la relación entre dos hombres y una mujer que viven obsesionados por sus sentimientos, atormentados por lo que sienten y que se debaten entre lo que de verdad desean y lo que socialmente se espera de ellos, y cuyas emociones les arrastrarán a la destrucción de todo lo que tienen a su alrededor.

Obsesión, egoísmo, venganza, pasión, equilibrio, un retrato cuidadoso de cada uno de los personajes y, a su vez, un retrato de la alta burguesía barcelonesa, cosmopolita, tanto en la zona alta de Barcelona, como en sus lugares de veraneo.

El autor:


Toni Gasa nació en Lleida en 1979. Licenciado en periodismo, máster de Marketing digital y doctorando en el programa de Arquitectura, Diseño, Moda y Sociedad.

En la actualidad trabaja como director de comunicación en el sector de la moda y el lujo.

Le deseamos mucho éxito con su novela.

INFAMIA de Ledicia Costa





Emma Cruz es abogada y profesora de derecho penal. Se traslada al pequeño pueblo gallego de Merlo para impartir clases en la universidad, sin saber que ese lugar está marcado por la desgracia. Su llegada coincide con el veinticinco aniversario de la desaparición de las hermanas Giraud, a quien parece que se las haya tragado la tierra. Así, Emma descubrirá que los habitantes de Merlo guardan secretos inconfesables. ¿Qué fue de las hermanas Giraud? ¿Están muertas? Y si es así, ¿quién fue el responsable y por qué nunca encontraron sus cuerpos? Infamia es un thriller psicológico donde nada es lo que parece. Una novela de un ritmo vibrante que agarra el lector y lo conduce a los límites de la condición humana. Una historia de amor, de odio y de locura.

Biografía alternativa de la autora

Nací una tarde de septiembre. De pequeña, lo que más me gustaba era leer, arrancarle los cables a las muñecas y visitar cementerios. Estoy convencida de que los libros que devoré siendo una niña marcaron de forma irremediable mi futuro. 

Por alguna razón que todavía no comprendo, estudié Derecho. Ejercí unos años como abogada, pero desde hace ya tiempo me dedico en exclusiva a la literatura, cosa que me hace muy feliz. 
Sigo visitando cementerios, todos los que puedo. Tengo cientos de fotos en cementerios de distintos lugares del mundo. Me gustan las historias de brujas, fantasmas y muertos. 

Soy una lectora apasionada de autores como Agustín Fernández Paz, Neil Gaiman, Angela Sommer-Bodenburg, Astrid Lindgren o Philip Pullman. Mi director de cine favorito es Hayao Miyazaki y mi serie de referencia Dragon Ball, basada en el manga escrito e ilustrado por Akira Toriyama.  

No sé cuántas historias me quedan por escribir. Espero que varias docenas. 

Mi intención es seguir dando lo mejor de mí en cada libro. Porque las mejores historias son las que se escriben con la cabeza pero, sobre todo, con el corazón.

Mi opinión:

Empiezo por el final: no me gustan las novelas con finales abiertos, no es que se quede algún fleco sin cerrar, la realidad es que no cierra ninguno. Todo se lo tiene que imaginar el lector o esperar a una segunda parte, lo que parecería bastante lógico.

Es una novela narrada en tercera persona, que transcurre de forma lineal, desde la víspera de Todos los Santos hasta las vísperas de la Navidad. Durante treinta y dos capítulos muy cortos, nos cuenta la vida de los habitantes de este pequeño pueblo gallego, famoso por haber desparecido, veinticinco años atrás, dos niñas de catorce y seis años, de las que no se volvió a saber nada.

A Merlo llega Enma, profesora de derecho Penal, a cubrir una plaza temporal en la cercana Universidad de Vigo. Pronto la envuelve la niebla de la zona, el misterio de sus gentes, los secretos que parecen esconder, y decide investigar por su cuenta, algo que no va a gustar a todos.

No se puede hablar de thriller, desde el comienzo conocemos perfectamente a los asesinos, aunque varios flasback, nos ayudan a comprender lo que realmente pasó allí hace veinticinco años, cómo lo vivió cada uno y cómo eran hasta ese día que marcó su futuro y el de muchos de sus habitantes.

La autora consigue mantener la intriga durante toda la lectura que, aunque corta, hay que leer despacio, por la dureza de lo que cuenta en muchos de los capítulos.

Perfila muy bien a los personajes, consiguiendo que, al acabar la novela, conozcamos no solo cómo son, sino lo que siente cada uno de ellos y sus circunstancias personales, que iremos descubriendo durante la lectura.

En muchos momentos las descripciones son asfixiantes, tanto como el ambiente de Merlo y su constante niebla, con una tensión permanente, que Ledicia Costas alivia con un lenguaje casi poético.
Dicho todo esto, estamos ante la primera parte de  una gran novela. Tiene solo doscientas páginas y necesitará otras doscientas para contarnos cada una de las tramas que ha dejado sin cerrar, alguna, abierta en las últimas páginas y, en un principio, poco coherente.

La autora no se ha pronunciado, a día de hoy, sobre si es una primera parte y yo me pregunto ¿por qué no ha escrito una novela de 400 páginas y nos lo cuenta todo? ¿No se merece el lector respeto por parte del que escribe? ¿Por qué tenemos que hacer el trabajo del escritor imaginando los finales?

Mi conclusión es que es un gran trabajo narrativo que me ha decepcionado. Muy buen fondo pero muy malas formas.

Almudena Gutiérrez

Reseña original publicada en el blog Cosas mías


Progenie de Susana Martín Gijón





Sevilla, ola de calor. Todo el que puede huye a la playa. No así Camino Vargas, jefa accidental del Grupo de Homicidios desde el tiroteo que dejó en coma al inspector Arenas. Alguien ha atropellado salvajemente a una mujer y se ha dado a la fuga. Este asesinato se va a transformar en el foco de atención mediática cuando se filtre un dato aún más perturbador: el homicida introdujo un chupete en la boca de la víctima antes de desaparecer de la escena del crimen. Todos los indicios apuntan a la expareja, un maltratador psicológico, y las estadísticas no están de su lado. Sin embargo, cuando la autopsia desvele que la víctima estaba embarazada y los asesinatos comiencen a sucederse, Camino comprenderá que se halla ante el caso más duro de su carrera.

La autora

Susana Martín Gijón es autora de la serie policiaca Más que cuerpos. En 2015, Susana Martín Gijón publicó Náufragos, finalista en prestigiosos certámenes y pendiente de su adaptación audiovisual.
Combina su afición al noir con el relato, género en el que ha cosechado diversos galardones Sus relatos forman parte de diversas antologías en el panorama nacional e internacional.
Licenciada en Derecho con posgrados en Derecho Internacional Público y Cooperación para el Desarrollo, ejerció la labor de Directora del Instituto de la Juventud de Extremadura y ha sido Presidenta del Comité contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia. Ha coordinado el Área de Defensa de Derechos en Autismo España y sigue ejerciendo como experta jurídica vinculada a las políticas sociales.
Como autora y conferencista ha participado en festivales y congresos literarios.
Desde 2019 es la Presidenta de la Asociación de Escritores Extremeños.


Mi opinión:

Estamos ante una novela en la que he visto crecer como novelista a Susana Martín Gijón, superando con mucho a todo lo que había escrito hasta ahora.

En Progenie, que no me parece una novela negra, si no una novela policiaca con un gran fondo social, aborda el grave problema que se plantea al atrasar al máximo el deseo de ser madre, plantea el dilema moral que surge sobre si cualquier edad es idónea para la maternidad, alterar el reloj biológico y las dificultades a las que se enfrentan las personas que deciden acudir a las clínicas de reproducción asistida, rodeadas de un secretismo importante.

La inspectora Camino Vargas, una mujer peculiar,  investiga, a su manera, los asesinatos de varias mujeres que se suceden durante una ola de calor en la ciudad de Sevilla.

Los diferentes personajes nos acercarán a los temas con los que convivimos cada día: los problemas de la conciliación familiar, las separaciones matrimoniales que conllevan ver muy poco a los hijos por parte de padre, la educación de los hijos adolescentes, el maltrato psicológico, el tratamiento que se le da a la mujer dentro de la policía o los sentimientos personales que no podemos dejar «aparcados» cuando vamos a trabajar. Unos personajes muy reales, de 112 capítulos cortos, con un ritmo de lectura bueno, nos sumergen en una lectura amena. Como el número de personajes es muy reducido, imaginar quien es el asesino es previsible, pero no me ha parecido importante, ya que el giro que le da es suficiente para considerar que cierra un buen final.

Los diferentes puntos de vista del equipo, en los temas que se plantean, me han parecido casi tan interesantes como la propia trama policial.

Para mí ha sido un plus el controvertido tema que toca la autora, os invito a leerla.

Almudena Gutiérrez


lunes, 10 de febrero de 2020

Las chicas desaparecidas de París


Autora: Pam Jenoff
Editorial: Harper Collins Ibérica

Sinopsis:
1940: Con el mundo en guerra, Eleanor Trigg lidera un misterioso grupo de agentes secretas femeninas en Londres. Doce de estas mujeres son enviadas para ayudar a la Resistencia francesa. Nunca regresaron a casa.

1946: Al pasar por la Estación Central, en Nueva York, Grace Healey encuentra una maleta abandonada escondida debajo de un banco. La maleta contiene una docena de fotografías, cada una de una mujer diferente. En busca de las mujeres reales de las fotos, Grace se siente cada vez más atraída por su misterioso destino. Y a medida que profundiza en los secretos del pasado, descubre una historia de amistad, valentía impensable y, en última instancia, de la más despreciable de las traiciones.

Las chicas desaparecidas de París es una emotiva historia de amistad y traición durante la Segunda Guerra Mundial, inspirada en hechos reales, de la autora best seller internacional Pam Jenoff.

La autora:

Pam Jenoff nació en Maryland y creció a las afueras de Filadelfia (Estados Unidos). Estudió en la George Washington University en Washington, D.C., y en la Cambridge University en Inglaterra. Después de realizar un máster en Historia en Cambridge, aceptó un trabajo como asistente en la Secretaría del Ejército. Este empleo le daba una oportunidad única de observar y participar en operaciones del más alto nivela. En 1996 fue enviada al consulado de Cracovia, en Polonia. Durante ese periodo, Pam profundizó el conocimiento sobre las relaciones de los judíos polacos y el Holocausto. Trabajó en la preservación de Auschwitz y desarrolló una relación cercana con la comunidad judía.


Mi opinión:

Estamos ante una ficción histórica muy bien construida. Se compone de treinta y dos capítulos cortos; cada uno de ellos lleva por título el nombre de la mujer sobre la que se va a narrar, en tercera persona. Durante toda la novela alterna el pasado, la historia de las chicas, ocurrida entre los años 1943 y 1944, y el presente, en 1946, con la guerra acabada. El nexo narrador, Grace, una joven viuda que decide investigar doce fotos que encuentra por casualidad en la Estación Central de Nueva York.

La historia de Grace, nos ayuda a comprender lo que se vive en ese 1945 en Estados Unidos, con una inmigración en aumento que ha huido de los horrores de la guerra, y las familias rotas que tratan de construir un nuevo futuro. La vida sigue.

Pero la verdadera historia, para la que la autora se ha basado en hechos reales, es la de esas mujeres de las fotografías, que nos muestran cómo la amistad puede salvar vidas, el amor surge en los lugares más inesperados, la importancia del compañerismo, la lealtad, la búsqueda de un futuro mejor, la defensa de unos ideales o la venganza hacia los que nos hicieron daño, en una guerra en la que todos tienen mucho que perder.

La historia de tantas mujeres anónimas que fueron héroes de guerra, que ayudaron a que la victoria de los aliados fuese un éxito, pero que no estudiamos en los libros de texto.

No cuento nada más, merece la pena que descubráis lo que encierran estas páginas, yo he descubierto hechos que desconocía y que me han invitado a seguir buscando, lo máximo que se puede conseguir con una lectura, entretener y aprender.

Gracias a Laura Torrado de Harper Collins Ibérica, por hacerme llegar esta magnífica novela.


Almudena Gutiérrez



Ocho de febrero, sin cita previa




El paciente mira al médico, y dice:

— Lo siento, doctor. ¿No habrá un malentendido? Es que a mí me parece que no estoy muerto.

El médico calla, y juguetea con un bolígrafo negro. El paciente insiste:

— Me da vergüenza molestarle, pero es que tengo la impresión de seguir vivo.

El médico señala un documento que está sobre la mesa.

— Eso le parece a usted. Pero su historia clínica dice otra cosa. Dice que está usted muerto. Yo mismo firmé el certificado de defunción.

— Es verdad. Pero, si estoy muerto, ¿por qué sigo viviendo?

El médico hace un gesto negativo con la cabeza.

— Usted no está vivo. Se lo digo yo, que soy su médico.

Ahora, el médico apunta con el dedo índice al pecho del paciente y dice:

— Dígame una cosa: ¿su señora va de luto?

— Sí. Desde que usted le dijo lo de mi muerte, se puso de luto.

El médico levanta el bolígrafo hacia el cielo y dice:

— Ahí lo tiene usted. Su señora, de luto; el certificado, firmado por mi mismo. ¿Qué más quiere?

— Ya, pero mi señora me sigue regañando si fumo en la cama.

— Bueno, en eso tiene razón sus señora.

— Y usted, ¿qué me aconseja?

— Hombre, lo mejor es que deje de fumar en la cama.

— Yo le preguntaba por el asunto de estar muerto y seguir vivo.

— No sabría decirle. Yo sólo atiendo a pacientes vivos. Tiene usted que ir al forense. Aquí le dejo un volante para que le atienda.

El paciente coge el volante y sale del despacho.

El médico mira hacia la puerta, mueve la cabeza y dice:

— ¡Ah! ¡Qué difícil es morir a veces!

Jose María Sulleiro
                                                                                                                                      Periodista





jueves, 6 de febrero de 2020

Entrevista con María José Moreno





María José Moreno es amiga de esta revista desde sus comienzos, y ha tenido el detalle de concedernos su primera entrevista relacionada con la publicación de su último libro Aquella vez en Berlín. Nos ha parecido que no debíamos esperar a nuestro número de marzo para daros a conocer lo que nos ha contado. 

AG. Buenas tardes, María José. Has cambiado totalmente de registro desde la Trilogía del Mal, y vuelves a tus orígenes, la novela intimista. 

MJM. Así es. Esta novela está esperando desde 2012 a que le llegara su hora, su momento. Cuando terminé la Trilogía del Mal, decidí ponerme con ella. Necesitaba cambiar de registro y la historia que quería contar solo podía hacerse mediante la reflexión y desde los sentimientos de unos personajes que tienen mucho de nosotros mismos. 

AG. ¿La experiencia adquirida en tu profesión, ha tenido algo qué ver con este cambio? 

MJM. Desde luego. Mi profesión me permite tratar a diario con personas que sufren por su pasado, sus pensamientos, sus malas decisiones y, lógicamente, sus actuaciones. Desde hacía tiempo había imaginado la manera de plasmar esta realidad que cualquier persona está sufriendo o sufrirá. 

AG. ¿Has hecho con esta novela un viaje a tu interior? 

MJM. Es lo que tiene cumplir años. Una echa la vista atrás y el largo camino vivido, lleno de circunstancias buenas y malas, te posibilita ponerle voz a los personajes para tratar ciertos temas. En definitiva, he tenido que desnudar el alma para crear esa atmósfera de intimidad que requieren las confesiones liberadoras. 

AG. Tus protagonistas, Richard, Thomas, Marie y Lisa, ¿qué tienen en común? 

MJM. Los cuatro personajes son víctimas de ellos mismos, gracias a su pasado o a sus decisiones. Al mismo tiempo, son supervivientes de la lucha que mantienen por su manera de pensar y de actuar, por el pasado que les ha tocado vivir y por el ambiente en que se ha desarrollados sus vidas. 

AG. Personajes muy complejos. ¿Cuál te ha costado más escribir? ¿Cuál es tu preferido? 

MJM. Me ha costado mucho ponerme en la piel de Thomas porque está narrada en primera persona, pero lo que más trabajo me ha dado es contar la historia de Richard porque es un personaje muy complejo dada su biografía. Con quién mejor me he sentido es con Marie. Respecto a las preferencias de uno o de otro, solo puedo decirte que como siempre que escribo todos ellos se han llevado parte de mí. 

AG. Las coincidencias, las decisiones, los secretos celosamente guardados, el perdón, todos ellos temas muy profundos. ¿Cómo los has abordado? 

MJM. En esta novela los protagonistas se relacionan tejiendo una trama en la que se aborda cómo las decisiones, grandes o pequeñas, pueden llenar de luces y de sombras nuestra vida y cómo nace la culpa cuando somos conscientes de lo que hemos hecho, junto a la necesidad de reparación para obtener el perdón. Toda ella se fundamente en la teoría de la sincronicidad que dice que todo ocurre por un propósito, no visible a los ojos de los humanos ni entendible desde la lógica. 

AG. Y en esta, al igual que en Bajo los Tilos, ¿también hay secretos? 

MJM. Exacto. Siempre he dicho que conocemos muy poco a los que nos rodean. Eso es una premisa que mantengo siempre en mis escritos por lo que también en esta novela los secretos juegan un papel relevante, escondiendo verdades a las que se temen enfrentar por miedo a sí mismos. 

AG. Para escribir esta novela has utilizado continuos flashback que nos explican el pasado de tus personajes. ¿Cómo te has documentado para escribir sobre la Segunda Guerra Mundial o el comienzo de los conflictos raciales en el Londres de la posguerra? 

MJM. La documentación ha sido muy extensa e intensa. Concebí la idea principal de la novela, como te dije antes, en el año 2012, coincidiendo con un viaje que hice a Londres para visitar a mi hija. Estábamos en Prinrose Hill y me senté en un banco que tenía una plaquita en la que un señor despedía con palabras de amor a su mujer fallecida. Ese fue el germen, con el paso de los meses se generó, poco a poco, la trama que me ha llevado a muchas horas de lectura de documentos, de artículos, de libros; así como, muchas horas de vídeos, para luego quedarse en unas cuantas referencias muy concretas, ya que no se trata de una novela histórica. 

AG. A caballo entre dos siglos, ¿Cómo se abarca esto a la hora de escribir para no cometer errores? 

MJM. No es lo que más me ha costado porque como te decía no es una novela histórica. Esta novela está narrada en seis días del año 2016, pero es mediante los recuerdos y los flashback de los personajes que nos remontamos en el tiempo: a la Segunda Guerra Mundial y posguerra alemana, al Londres de los años 50, o la Europa de los 90. Lo que me ha resultado más difícil para no cometer errores ha sido llevar a la vez dos narradores diferentes y el tono de cuatro personajes principales. 

AG. ¿Qué crees que pensarán tus lectores cuando cierren el libro? 

MJM. Esta novela es un recorrido por las vidas de unos personajes muy reales y cercanos, en la que el lector empatizará con sus circunstancias: sufrirá con ellos, reirá con ellos, llorará con ellos, se enfadará con ellos… Y cuando lea la última página, se dibujará una gran sonrisa en sus labios. 

»Como la vida misma. 

AG. Solo nos queda desearte lo mejor para esta nueva aventura que has emprendido y para la que nos has hecho esperar mucho. Gracias, ha sido un placer hablar contigo.

Almudena Gutiérrez

martes, 4 de febrero de 2020





La cara norte del corazón de Dolores Redondo


En La cara norte del corazón, Dolores Redondo sitúa la trama en agosto del año 2005, mucho antes de los crímenes que conmocionaron el valle del Baztán, con una joven Amaia Salazar.

Para llegar hasta aquí, a veces debes volver al principio.

En agosto de 2005, mucho antes de los crímenes que conmocionaron el valle del Baztán, una joven Amaia Salazar de veinticinco años, subinspectora de la Policía Foral, participa en un curso de intercambio para policías de la Europol en la Academia del FBI en Estados Unidos, que imparte Aloisius Dupree, el jefe de la unidad de investigación. Una de las pruebas consiste en estudiar un caso real de un asesino en serie, a quien llaman  «el compositor», que siempre actúa durante grandes desastres naturales atacando a familias enteras y siguiendo una puesta en escena casi litúrgica. Amaia se convertirá inesperadamente en parte del equipo de la investigación, que les llevará hasta Nueva Orleans, en vísperas del peor huracán de su historia, para intentar adelantarse al asesino...

Pero una llamada de su tía Engrasi desde Elizondo despertará en Amaia antiguos fantasmas de su infancia que lo pueden cambiar todo, exponiéndola de nuevo a la cara norte del corazón.

Una novela trepidante que emociona y quita el aliento.

Mi opinión:

Hace mucho tiempo que leí la Trilogía del Baztán, y aunque no me gustaron todas con la misma intensidad, no se me olvidó el personaje de Amaia Salazar.

En esta novela, Dolores Redondo nos ha explicado mucho más a fondo los miedos de Amaia, lo que los provocaron y porqué cada personaje, sus padres, su tía Engrasi y el bosque, habían formado a la persona que era Amaia en la trilogía.

Porque si en sus libros anteriores el valle del Baztán era un personaje más de sus novelas, en La cara norte del corazón, vuelve a serlo, en los recuerdos de su protagonista, pero compartiéndolo, con muchísima fuerza, el huracán Katrina a su paso por Nueva Orleans.

Con una narración impecable, llegamos a estar ahogados por la niebla, por el hedor de los pantanos, sufrimos con sus gentes, lloramos sus muertos y nos indignamos por la falta de ayuda.

Con Amaia niña, nos enfurecemos aún más con su madre, su padre, la gente que los rodea y que corre un tupido velo a lo que no interesa ver.

Y de fondo de todo esto, una investigación policial, compleja por el lugar en el que hay que llevarlo a cabo, con unos escenarios en los que no se pueden aplicar las técnicas modernas porque el agua lo ha destruido todo.

Un enigmático Dupree, al que ya conocíamos de la trilogía, gran personaje que deja muchas incógnitas y unos mitos y fantasmas a los que la autora da explicaciones lógicas, fuera del mundo de leyenda en el que se mueven los habitantes de Nueva Orleans y de Baztán.

Entre los momentos memorables, me ha encantado la narración de las miles de personas que se cobijaron en «La Louisiana Superdome» y el difícil encaje del tráfico de niños, en ambos continentes.
Como contrapunto negativo, creo que se ha recreado en exceso en algunas descripciones, que podría haber resuelto la novela con cien páginas menos y que el desenlace del caso queda un poco atropellado, demasiado rápido.

Deja algunas cosillas abiertas, algo que no es de extrañar al ser una precuela de su famosa trilogía.
¿Qué vendrá después? Seguro que sigue por este camino pero, hasta ahora, me ha parecido su mejor novela.

Almudena Gutiérrez

lunes, 3 de febrero de 2020

El último vuelo de Roberto Martínez Guzmán


Este relato fue escrito para el número 15 de la Revista Pasar Página. Volvamos a leerlo, es muy bueno.





Llegado el momento, contemplé la grandiosa panorámica que me ofrecía la cima de la montaña más hermosa que mi mente alcanzaba a dibujar. Me había costado largas horas de esfuerzo y cansancio llegar hasta ese punto, pero sentí que merecía la pena. Me acerqué al extremo del peñón con serenidad y descubrí el vacío que se abría ante mí. Sin dudarlo, examiné con detalle, sin prisa, el maravilloso espectáculo.
Así fue cómo observé las imponentes olas romper con fuerza contra las rocas en una eterna disputa por conquistar su territorio, al mismo tiempo que rodeaban extrañas criaturas pedregosas. Me di cuenta de que el mundo terrenal se alzaba imponente bajo mis pies y al universo casi lo podía rozar con la punta de mis dedos.

Una huella de insignificancia recorrió mi ser. Me sentía como un grano de arena en el desierto, como una mota de polvo perdida en el tiempo. Y me pregunté: ¿quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Cuál ha sido mi existencia? Mi nombre es irrelevante. Mi vida, un lento discurrir repleto de errores. Mi cuerpo, la cárcel de mi espíritu, atormentado por los remordimientos de cada una de las cosas que no me atreví a decir o hacer. Palabras y actos que por no salir se enquistaron en mi alma durante tantos años.

En ese momento, una sacudida de aire salino revolvió mi pelo y una punzada de horror recorrió mi rostro mientras vislumbraba las afiladas rocas. Respiré hondo un par de veces, tragué saliva y di un tímido paso al frente.

Unas pequeñas piedras se desprendieron del borde del acantilado en un camino hacia la nada. Cerré los ojos y me lancé al vacío. Entonces percibí la ingravidez en cada parte de mi ser y el terror hizo que me lamentase durante un instante de aquel acto. Y grité. Grité como nunca lo había hecho e imaginé mi deteriorado organismo desgarrado por las rocas y sepultado por su cómplice, el mar. Todavía en el aire, sentí el aliento de la muerte rozando mis mejillas y su gélido abrazo rodeando mi cintura.

En un tremendo sentimiento de arrepentimiento, supliqué a los cielos el perdón divino y abrí los brazos como si de alas se tratase. Y volví a gritar, esta vez de júbilo y libertad. Mi alma por fin se había librado de su prisión carnal. Fue entonces cuando una extraña risa brotó de entre mis labios, expulsando todo el oxígeno de los pulmones. Ya sin él, sacudí con suavidad mis hermosas alas y me dejé llevar con serenidad al lugar que tiempo atrás había abandonado.
Segundos después, los fríos médicos del hospital certificaron la muerte del anciano enfermo de la última cama del pasillo.

Roberto Martínez Guzman




jueves, 30 de enero de 2020

Antonia





Antonia de Nieves Concostrina

El día de Reyes de 1930 nació Antonia en la castiza calle del Águila de Madrid. La Juana tenía casi cuarenta años cuando trajo al mundo a su primera y única hija, una criatura tan rolliza como las coliflores que despachaba en el mercado. Así llegó al mundo la protagonista de esta novela, la primera que ha escrito Nieves Concostrina y en la que, con su habitual humor y su ingenio para recrear situaciones reales que en la mayoría de los casos superan cualquier ficción, hace un justo homenaje a la generación que sobrevivió a la guerra y la posguerra entre la picaresca, la miseria y los trapicheos. Antonia es una más de los cientos de miles de españoles que no conocieron el bienestar hasta los años sesenta; héroes y heroínas anónimos que se dejaron la piel para que sus hijos no sufrieran su misma historia. Esta es la vida de una mujer que pasó de tener la calle como única escuela a jugar en Bolsa a los setenta años.

Mi opinión:

He releído esta novela recientemente, es una novela sencilla, sin pretensiones, narrada como si la historia te la estuviese contando tu madre, tu abuela o una amiga.

Lo que cuenta lo hemos oído muchas veces a nuestros mayores, los que vivieron la dureza de la guerra y de la larguísima posguerra, las grandes diferencias que existían entre los que lo tenían todo, y los que carecían de todo, las fortunas que se amasaron con las cartillas de racionamiento, el estraperlo y los camiones de ayuda humanitaria que llegaban para los más necesitados y cuyo destino final nunca fueron los pobres.

La mayoría de las familias que aquí se describen, viven en una corrala de Madrid, rodeadas de miseria, piojos y hambre. Forman una gran familia, porque es la única forma de sobrevivir en un mundo tan hostil, en el que no hay agua corriente, hay que parir en casa, sin ninguna medida de higiene y se comparte hasta el retrete.

Una vez que se cierran las puertas, en el interior de las casas se viven otro tipo de miserias, los hombres que se creen poderosos y muelen a palos a los suyos, los niños que tienen que trabajar o robar para subsistir y, sobre todo, la falta de dignidad.

Nieves Concostrina nos hace un detallado relato de una época que conviene no olvidar para conocer de dónde venimos, pero nos abre una puerta a la esperanza.

Antonia es una luchadora, una heroína anónima que se enfrenta, una y otra vez, a las desgracias que le han tocado vivir, sobreponiéndose sin pararse ni un minuto a pensar en ellas, no hay tiempo, hay que seguir luchando.

Narrada con ciertas dosis de humor en contrapunto al dramatismo de lo que cuenta, va intercalando la historia de Antonia en pasado y, brevemente, en presente, comprando acciones y leyendo en el ipad de su hija, las variaciones del IBEX 35.

Es una delicia de lectura para conocer de una forma muy amena, un pedacito de nuestra Historia más reciente, ya que según confirma su autora, el noventa y cinco por ciento de lo que cuenta, es real.


Almudena Gutiérrez
Reseña original publicada en el blog Cosas mías.






lunes, 27 de enero de 2020

Reina roja y Loba negra: Reseña






Reina roja y Loba negra de Juan Gómez Jurado

He leído estas dos novelas casi una a continuación de otra y no sé si esto ha sido bueno a la hora de juzgarlas.

Reina Roja

Antonia Scott es una mujer muy especial. Tiene un don que es al mismo tiempo una maldición: una extraordinaria inteligencia. Gracias a ella ha salvado decenas de vidas, pero también lo ha perdido todo. Hoy se parapeta contra el mundo en su piso casi vacío de Lavapiés, del que no piensa volver a salir. Ya no queda nada ahí fuera que le interese lo más mínimo.

El inspector Jon Gutiérrez está acusado de corrupción, suspendido de empleo y sueldo. Es un buen policía metido en un asunto muy feo, y ya no tiene mucho que perder. Por eso acepta la propuesta de un misterioso desconocido: ir a buscar a Antonia y sacarla de su encierro, conseguir que vuelva a hacer lo que fuera que hiciera antes, y el desconocido le ayudará a limpiar su nombre. Un encargo extraño aunque aparentemente fácil.

Pero Jon se dará cuenta en seguida de que con Antonia nada es fácil.

Nos encontramos ante un caso difícil de resolver, para el que se requiere la ayuda de Antonia Scott y, para convencerla, se busca al policía Jon Gutiérrez.

La presentación del caso es impecable, aunque me chirría que podamos identificar a personas reales, entre los afectados.

La descripción de los personajes, magnífica, aunque al ser tan complejos, no llegaremos a conocerlos perfectamente.

Gómez Jurado ha perfilado dos personajes totalmente diferentes:

Antonia Scott, una mujer atormentada, que lucha con sus demonios y a la que nos va a costar entender. En mi opinión, roza el absurdo.

Jon Gutiérrez, policía vasco que se sale de los cánones y que se salta la ley, si le parece el único medio para hacer «justicia». Sus expresiones, demasiado repetitivas, llegan a cargar («pero no gordo»).

De los secundarios, la abuela Scott, me ha gustado mucho y pone el contrapunto más real a la historia y Mentor no me ha gustado nada, me produce repelús.

Es Reina roja una lectura fácil, de capítulos muy cortos y muy dinámicos, que nos pasea por Madrid, lo que para mí no es un aliciente añadido. Plantea varios dilemas morales, el del propio caso que se investiga y los de los protagonistas y todo lo que rodea sus historias personales.

Como era de esperar, aunque cierra el caso que nos ocupa, en mi opinión, con demasiada precipitación, deja abierto suficiente contenido para una segunda entrega.

Muy bien escrito, eso no lo puedo negar, pero no está entre mis mejores lecturas, aunque tiene un mérito importante: el personaje de Antonia Scott no es fácil de olvidar.

Loba negra

Vuelve Antonia Scott en la esperada continuación de Reina roja.
SEGUIR VIVA
Antonia Scott no tiene miedo a nada. Solo a sí misma.
NUNCA FUE
Pero hay alguien más peligroso que ella. Alguien que podría vencerla.
TAN DIFÍCIL
La Loba negra está cada vez más cerca. Y Antonia, por primera vez, está asustada.

En esta segunda entrega, el caso que hay que investigar es muy bueno, y la calidad narrativa de Gómez Jurado, sigue siendo impecable, y hasta ahí lo que me ha gustado del libro.

La extraña relación entre Jon y Antonia, no me ha parecido creíble. Si en Reina Roja el personaje de Antonia rozaba el absurdo, en este ya no lo roza, es absurdo. Los personajes tienen una gran calidad pero no he podido empatizar en ningún momento, no me he podido meter en sus vidas. Hay temas metidos con calzador, y lo que nos dejó abierto en Reina Roja, nos lo deja más abierto ahora, lo que ya sabéis que me parece una tomadura de pelo al lector.

Sigue metiendo frases demasiado repetitivas, hay una persecución interminable y mi conclusión final es que le sobran, al menos, cien páginas.

Loba negra es un producto de marketing al que pocos se han podido resistir, algunos, como yo, pensando en conocer la resolución al enigma personal de Antonia que ya os digo de antemano, se queda para otra novela.

La próxima, ya si eso, que me la cuenten.
Almudena Gutiérrez

Reseña original publicada en el blog Cosas mías