Esta coqueta y acogedora librería del barrio de Salamanca, fue el lugar escogido por la editorial Tusquets para presentar en Madrid la novela ganadora del XV Premio Tusquets Editores de Novela, Temporada de avispas, de Elisa Ferrer. Juan Cerezo, editor de Tusquets, y Almudena Grandes, escritora y presidenta del jurado, acompañaron a la autora premiada.
La librería se quedó muy pequeña para acoger al gran número de personas que nos acercamos a conocer y escuchar a Elisa, que feliz y emocionada pero nerviosa iba recibiendo a todo el mundo.
Cuando abrí la puerta para acceder al interior de la librería, me encontré directamente con Elisa, que tiraba del otro lado para salir. Por supuesto, la asalté allí mismo, que me parecía que luego iba a ser complicado con la cantidad de personas que había. Me presenté para darle las gracias, en nombre de Almudena Gutiérrez y toda la revista, la entrevista que nos concedió en el número de Pasar Página de noviembre. Se mostró agradecida, era una de las primeras entrevistas que le habían hecho después de obtener el premio, y nos felicitó por la labor tan bonita que hacéis con esta revista, qué cuidada, con qué mimo tratáis todo, y qué merito hacerlo por puro amor al arte. Desde ya soy seguidora vuestra.

Almudena Grandes asentía a las palabras de Cerezo y tomó la palabra para contar que Temporada de avispas es la novela que todo jurado desea premiar: una primera novela, de un autor joven, de una mujer (porque siempre somos menos) y que sea muy buena. Se tiende a pensar que encontrar esto en un premio literario es muy habitual, pero no, es muy raro. Y por eso pasó lo que dice Juan, que íbamos dando vueltas, comentando los libros que nos habían gustado menos, de autores conocidos, hasta que alguien dijo: «a mí la que me ha gustado mucho es…». Y ya todos estuvimos de acuerdo.
Concluyó diciendo que, básicamente, «Temporada de avispas» es una novela sobre padres y madres, y el amor distinto que nos merecen los padres y las madres, y lo fácil que es idealizar a los padres y qué difícil idealizar a las madres.
La siguiente en tomar la palabra fue la autora premiada, Elisa Ferrer, que contó que empecé escribiendo cuentos con Nuria como protagonista, muchos cuentos, porque le había cogido mucho cariño a ella. Fue entonces cuando me dieron una beca para ir a Iowa, y ya allí, sentada en aquel taller de escritura creativa, alguien me dijo: «Elisa, deja de llamar a esto cuentos siempre con la misma protagonista porque aquí tienes una novela, ya basta de cuentos…». Y pensó es verdad, tengo una beca de dos años y es el momento de dedicarle tiempo a Nuria y convertirla en novela. Quiere dejar claro que la historia de la novela es totalmente ficticia.
Cuando estaba escribiendo estos cuentos que luego fueron capítulos sobre Nuria, vi que yo siempre la ponía en situaciones en las que estaba desubicada, y pensé que ahí había una ausencia y me apetecía mucho hablar de ese momento que siempre es muy doloroso, de cuando nos damos cuenta de que nuestros padres no son esos super héroes que nos pensábamos cuando éramos pequeños, sino que son humanos, que han hecho lo que han podido. Y decidí plantear esa ausencia, la del padre, desde la idealización de ella siendo adulta.

Dice que la decisión de presentarse a este premio vino sola, por algún sitio había que empezar. Busqué premios literarios en Google, y el primero que apareció fue el de Tusquets, que se convocaba en aquel momento. «Este», dije, no me harán ni caso, pero ahí va…

No puedo terminar esta crónica sin comentar que, además de Almudena Grandes, otro gran autor de Tusquets como es Eduardo Mendicutti, también estuvo presente en el acto. Y justo es darle las gracias a ellos, a Juan Cerezo, Elisa y a la editora Delia Louzán por su trato.
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Marina Collazo Casal |
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