El Espacio Fundación Telefónica ha acogido la presentación de
la última novela de Alejandro Palomas, El día que mi hermana quiso volar.
Un libro diferente, encargado por Nube de Tinta que le pidió
una novela, algo que no le había ocurrido nunca, que una editora le pidiese
algo. Esa ilusión pronto se convirtió en presión al sentarse a escribir,
pensando que podía no estar a la altura de lo que se esperaba de él.
Como siempre, ha salido airoso, aunque todavía no sabe si
llegará al público adolescente, algo que le inquieta bastante.
En esta novela ha dado voz al duelo de una familia y, según
se va avanzando en la lectura se convierte en un thriller, ¿por qué?, porque la
vida es un thriller. Transitamos por la vida descubriendo cosas, pensando qué
pasará mañana.
Elio y Eva, dos hermanos mellizos, ella de altas
capacidades, con cero tolerancia a la frustración. Eva no falla, Eva fracasa. Forman
equipo, como en tantas familias, Elio, con la madre, Eva con el padre. Cuando
Eva muere, los equipos se destruyen, cada miembro de la familia tiene que vivir
su duelo.
Es un libro con muchas emociones porque el gran peso de la
novela es una terapia.
A pesar de ser fácil de leer, ligera para el lector, es la
que más trabajo le ha costado escribir. Ha cambiado su estilo, ha economizado
adjetivos y ha escrito, como ya hemos dicho antes, bajo su propia presión.
No podemos resumir lo que nos ha contado durante más de noventa minutos, en un agradable diálogo con la periodista Macarena Berlín, dando la palabra también a los asistentes que así lo han pedido.
En enero nuestros lectores podrán disfrutar de la entrevista
que ya está elaborando Marina Collazo, después de leer su novela.
Acabo con una frase de Alejandro Palomas:
«Mi mayor búsqueda
es la verdad. La verdad no está infravalorada, está infrautilizada».
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Almudena Gutiérrez |
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